Historia

Villa

En 1557 fue nombrada "Villa Realenga" por el Rey Felipe II.

Entre 1758 y 1788 fue fundada por Carlos III la aldea aneja de Villareal de San Carlos, concediéndole exenciones y ventajas para ayudar a su poblamiento. Esta aldea, dependiente de Serradilla, de apenas 30 habitantes en la actualidad, se ha convertido en el lugar de confluencia de visitantes al Parque Nacional de Monfragüe

Durante siglos, uno de los más importantes pueblos de la Alta Extremadura, fue una localidad de numerosos artesanos, fondas y pensiones. De grandes sociedades (ganaderas, agrarias...),

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional la región de Extremadura, desde 1834 quedó integrado en el Partido Judicial de Plasencia. En el censo de 1842 contaba con 430 hogares y 2356 vecinos

 

La Carta Real de 1.557.

Tal vez sea el documento más importante de nuestra historia local, ya que con él se concedió a nuestro pueblo el carácter de Villa Realenga, su independencia con respecto a Plasencia y la directa protección del rey.

Casi se puede decir que es la "partida de nacimiento" de Serradilla como pueblo con entidad propia, pues aunque sus orígenes son muchísimo más antiguos, hasta entonces tan sólo fue una aldea aneja y dependiente de la ciudad de Plasencia.

Este documento, la CARTA REAL, se halla depositada y recogida en nuestro ayuntamiento, desde que fue concedida en 1557 al Concejo de vecinos, por el rey Felipe II. Está redactada en castellano antiguo, como es lógico, sobre pergamino de cuero, ocupando un total de 13 de estos 11 pergaminos por ambas caras, y firmada por la Princesa de Portugal, en ausencia del rey cuando fue otorgada por orden del mismo. También podemos adelantar que se dio en Valladolid el 24 de Noviembre de 1557.

Pero para seguir un orden lógico y para una mejor comprensión de lo que esta Carta Real significa, hemos de comenzar por una muy breve introducción del entorno histórico. Tras la abdicación del emperador Carlos V heredó el trono español y otras muchas posesiones su hijo Felipe II. Pero igual que heredó el trono, su padre le dejó también unos extensísimos territorios (en los que "nunca se ponía el sol'") por todo el mundo, con numerosos frentes de oposición y batalla abiertos en ellos. Lugares de conflictos y guerras que Felipe II, a su pesar, fue aumentando y si bien el oro y la plata que llegaban de América tras su descubrimiento y conquista sufragaba estos gastos de guerra, al ir escaseando esta fuente, se vieron obligados a buscar otras más cercanas para poder mantener su poderio, y los pagos a los prestamistas belgas y alemanes.

Y una de las que se idearon fue la concesión de independencias y exenciones de algunos pueblos y aldeas que estaban bajo jurisdicción de ciudades, todo ello a cambio del pago de determinadas sumas a la corona Si además se alegaban otra serie de circunstancias que aconsejaban esta independencia, era casi seguro la obtención de la misma, sin impedimento alguno y con todos los derechos.

Este fue el caso de Serradilla.

 Primer folio de la Carta Real

 

El Tesorillo de Serradilla.

Con este nombre se conoce a un conjunto de 26 pequeñas metálicas a las que se estima una antigüedad de entre 500 y 800 años antes de Jesucristo, que fueron encontradas en las cercanías de Serradilla y que hoy se exponen en la Sección de Arqueología del Museo Provincial de Cáceres.

Quizá sean los vestigios más antiguos de la existencia de habitantes en el entorno serradillano, y es poco lo que se ha publicado sobre él, por lo que incluso en nuestro pueblo resulta muy poco conocido, Para intentar enmendar esto en lo posible, vamos a exponer a continuación algo de lo que a cerca del mismo hemos podido encontrar.

Esperamos y desearíamos que si algún lector pudiese ampliar, refrendar o corregir, argumentadamente y con datos, lo que expondremos; que lo hiciese; sería bueno para que todos pudiésemos saber más sobre estos importantes restos de 'la historia de nuestro pueblo, Este "tesorillo" fue hallado a mediados de 1965 por el vecino de Serradilla Julián Cardador Gómez, de 66 años de edad, en un olivar de su propiedad, situado cerca del "Cholrito", según él mismo declaró. Parece ser que estaba metido en una pequeña vasija de barro  anegada de tierra, entre la cual pudo observar que asomaban trocitos metálicos, ya en casa, junto a su mujer, lavaron las  piezas quedando todas ellas brillantes. Con la intención de obtener unas pesetillas con su venta, se trasladó a Plasencia. Allí las llevó a una joyería, cuyo propietario, al verlas, sospechó y llamó a la policía, ya que hacía poco tiempo se había cometido un robo de joyas en una iglesia cercana pero avisado el sacerdote no reconoció entre aquellas piezas ninguna de las que se sustrajeron en su parroquia.

Se envió una fotografía de las joyas a la dirección General de Seguridad y de aquí se  pidió un informe a Bellas Artes, quien dictaminó que eran joyas prehistóricas de cuatro o cinco siglos antes de Cristo. El Juzgado de Primera Instancia, a petición del Delegado Local de Excavaciones Arqueológicas, dispuso que aquellas pequeñas piezas fuesen entregadas a la salvaguarda  y cuidados de éste último, ya que había sido aclarado el origen y valor arqueológico de las joyas. Desconocemos si a su descubridor se le entregó alguna clase de indemnización o recompensa.

 El conjunto de joyas pesa algo más de 100 gramos y todas sus piezas están incompletas y muy fragmentadas. El aspecto de maltrato de las mismas hace pensar que se  podría tratar del reparto de un botín o bien del troceado para una posterior refundición, ya que la mayoría han sido rotas por doblamiento, y otras presentan señales de haber sido  desgajadas de otra pieza mayor, o al tirar de algún hilo en que estuvieran enhebradas. No existe ni una sola pieza que se pueda decir que está íntegra; ni tampoco que varias de ellas puedan unirse para formar otra más grande. En cuanto al metal con que están hechas es fundamentalmente oro, aunque con un alto grado de mezcla y aleación con otros metales. 
En este conjunto de joyas se distinguen, entre otras piezas: pendientes, placas y cadenas

 Una pieza del Tesorillo de Serradilla

 

Santísimo Cristo de la Victoria

Esta santa imagen, milagrosa desde el principio, fue tallada en Madrid, en el año 1630, por el célebre escultor Domingo de Rioja y por encargo de la Sierva de dios Francisca de Oviedo y Palacios.

Después de vencer muchas dificultades, pudo, al fin, Francisca de Oviedo sacar al Santísimo Cristo de la Corte, en donde realizó innumerables prodigios, y traerlo a Serradilla.

Viéndose obligada a hacer parada en Plasencia, sucedió en esta ciudad lo mismo que en Madrid: comenzó el Santísimo Cristo a hacer tantos milagros, que ya le fue imposible a la beata Francisca sacarlo de allí.

Por fin, el sábado, 13 de abril de 1641, esta imagen pudo hacer su entrada triunfal en Serradilla, donde se sigue venerando.

Años después, en 1660, y por expresa voluntad de dios, se fundó en Serradilla el Monasterios de MM. Agustinas Recoletas, pasando el Santísimo Cristo a tomar posesión de esta Santa Casa y Santuario, como Rey y Señor, y desde cuyo Trono de Amores se complace en derramar un torrente de gracias y bendiciones sobre los fieles que, con fe y amor, se postran a sus pies.

Las MM. Agustinas Recoletas quedaron constituidas, desde entonces y para siempre, en sus más fieles hijas, esposas y guardianas.

 Stmo. Cristo de la Victoria